El flamenco es un genero musical que se desarrolló principalmente en Andalucía, aunque también se extendió por Extremadura, Murcia y Castilla la Mancha.
COPIA Y RESPONDE:
1.- ¿ Dónde se desarrolló principalmente el flamenco?
2.- ¿ Por dónde se extendió?
El flamenco se sumerge en el tiempo y tiene sus raíces en el siglo XVIII, aunque como en toda tradición oral hay controversia. Según algunas fuentes los gitanos llegaron a la península en el siglo XV, llegando y asentándose estos en Andalucía sobre el Siglo XVI - XVII, trayendo con ellos todo el bagaje cultural de los distintos países por los que pasaron. Seguramente todo este bagaje cultural se fusionó con los sonidos autóctonos andaluces, dando lugar al flamenco.
COPIA Y RESPONDE:
3.- ¿ En qué siglo se piensa que fue su nacimiento?
4.- ¿ En qué siglo llegaron los gitanos a la península ibérica?
5.- ¿ Entre qué siglos se asentaron los primeros gitanos en Andalucía?
En 2010 la UNESCO lo declara Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a iniciativa de Andalucía, Extremadura y Murcia.
COPIA Y RESPONDE:
6.- ¿ En qué año se declaró Patrimonio Inmaterial de la Humidad?
Su popularidad ha llegado a Hispanoamérica, ya que en países como Argentina, Costa Rica, Cuba,Chile, El Salvador, Guatemala , México, Panamá, Puerto Rico y Venezuela han surgido diversas academias y agrupaciones.
COPIA Y RESPONDE:
7.- ¿ En qué países de hispanoamérica se baila flamenco?
En Japón es ya tan popular que se comenta que hay más academias allí que en toda España.
COPIA Y RESPONDE:
8.- ¿En qué país se comenta que hay tantas academias como en España?
La familia Otis, como buenos
americanos que son, no le tiene miedo a nada. Por eso, por mucho que
el anterior propietario no dejase de advertirles que el castillo
de Canterville que acaban de comprar por un precio irrisorio, está
maldito, estos siguen adelante como si nada. Despliegan sus modernos
muebles y bártulos, entran en la casa y los cuatro son recibidos por
la señorita Umney, el ama de llaves.
De pronto el señor Otis, mientras su
mujer y su preciosa hija Virginia se asientan, rodeadas por las
carreras de los dos traviesos e hiperactivos gemelos, descubre
una mancha de sangre en el salón. Evidentemente, el señor
Hiram B. Otis le exige al ama de llaves que la limpie de inmediato
pero esta se niega diciendo que es imposible de retirar ya que esa
mancha pertenece a Lady Eleanore, la cual fue asesinada en ese
mismo sitio en 1575 a manos de su malvado marido, Sir Simon de
Canterville. La señorita Umney no tarda en ponerles al corriente de
la maldición: cada noche el fantasma de Sir Simon de Canterville
recorre los pasillos, condenado por haber matado a su propia esposa.
Ignorando sus preocupaciones, el señor Otis extrae un
quitamanchas mágico americano y elimina las pruebas del delito. En
ese momento, un rayo golpea el castillo y el ama de llaves
se desmaya. Cuando se despierta declara que los problemas se
acercan, y que la familia ha hecho mal en mudarse, pero a los Otis
poco les importan los cuentos de miedo y se marchan a dormir.
A la mañana siguiente la mancha de
sangre vuelve a aparecer y cada vez que el señor Otis la elimina,
esta vuelve a resugir cada mañana. Finalmente los Otis admiten la
existencia del fantasma y se toman la eliminación de la sangre como
parte de la rutina de sus mañanas hasta el punto que la sangre
empieza a aparecer de colores diferentes en diferentes días de la
semana.
La cuarta noche de su estancia en la
casa, a la 1 de la mañana el fantasma de Sir Simon se
manifiesta por el pasillo haciendo sonar sus cadenas como alma
en pena que es, pero el señor Otis, harto del estruendo, se
acerca al muerto y le recomienda que lubrique las cadenas con un
aceite milagroso que ha traído de América. Ultrajado por tal falta
de miedo y respeto, Sir Simon sale volando pasillo abajo justo a
tiempo para encontrarse a los gemelos de frente que, habiéndolo
emboscado, empiezan a tirarle almohadones a la cabeza. Angustiado,
Sir Simon desaparece atravesando una pared hasta llegar a su
habitación secreta, donde llora y planea venganza contra esos
malencarados americanos.
A partir de ese día, los
gemelos planean cada noche verdaderas atrocidades con las que atrapar
y maltratar al pobre fantasma. Mientras tanto. Sir Simon pone en
juego sus trescientos años como alma en pena para asustar y repeler
a la familia, pero nada parece funcionar. Exhausto, se retira
finalmente a su habitación a llorar. El único momento de esperanza
que tendrá de recuperar el poder sobre su propia casa vendrá con la
visita del Duque de Cheshire, pero al recordar a los gemelos y sus
atrocidades decide quedarse encerrado en sus habitaciones para
siempre.
Virginia, la hija mayor de los
Otis, no es tan cruel como el resto de su familia con el pobre
fantasma e incluso se lamenta por su suerte. Para ella, la
existencia del fantasma no tiene sentido si este no puede dejar
manchas de sangre y hacer sonar sus cadenas por la noche. Por eso
cuando se lo encuentra le perdona por haber robado sus pinturas de
colores para sustituir la mancha de sangre (de ahí que cambiase de
color) y escucha espantada cómo este se queja de no haber podido
dormir en trescientos años. Sir Simon le confiesa a la muchacha que
una profecía decía que una joven dorada de corazón puro
conseguiría romper su maldición si lloraba y rezaba por
él. Virginia acepta salvar el alma de Sir Simon y ambos
desaparecen detrás de un tapiz.
Pronto los Otis se desquician al
descubrir que su hija ha desaparecido. Tras buscar en la casa y sus
alrededores, la familia empieza a perder la esperanza. Pero entonces,
a media noche escuchan una música espeluznante y Virginia regresa de
la nada completamente pálida. En sus manos lleva una cajita de
madera tapada llena de joyas que el fantasma le dio. La joven
entonces acompañará a su familia a la habitación secreta del
fantasma donde encuentran el esqueleto de Sir Simon. Virginia rezará
para el hombre y en ese instante el almendro del patio florecerá
como una señal de Dios ha perdonado a Sir Simon por sus pecados.
Con el alma del viejo fantasma por
fin descansando, los Otis celebran un funeral. Al señor Otis no le
hace gracia la idea de que Virginia se quede con las joyas, ya que
técnicamente eran parte del patrimonio de Lord Canterville y no
pagaron por ellas cuando compraron la casa, pero Lord Canterville
insiste en que la joven debe quedárselas.
Años más tarde Virginia se casa con
el joven Cecil, duque de Cheshire. Tras la luna de miel, los recién
casados visitan la tumba de Sir Simon y hablan acerca del fantasma.
Pero, pase lo que pase, Virginia se niega a comentar lo que ocurrió
cuando el fantasma anciano y ella desaparecieron tras un tapiz
mientras esta estuvo a solas con él. El duque entonces comenta que
es posible que algún día Virginia le cuente su secreto a sus hijos,
haciendo que esta se enrojezca y dando pie a múltiples preguntas
sobre el verdadero significado del final de este cuento.
(Dublín, 1854 - París, 1900) Escritor británico. Hijo del cirujano William Wills-Wilde y de la escritora Joana Elgee, Oscar Wilde tuvo una infancia tranquila y sin sobresaltos. Estudió en la Portora Royal School de Euniskillen, en el Trinity College de Dublín y, posteriormente, en el Magdalen College de Oxford, centro en el que permaneció entre 1874 y 1878 y en el cual recibió el Premio Newdigate de poesía, que gozaba de gran prestigio en la época. La lectura de autores comoJohn Ruskin y Walter Pater conformó por esos años su ideario estético.
Oscar Wilde combinó sus estudios universitarios con viajes (en 1877 visitó Italia y Grecia), al tiempo que publicaba en varios periódicos y revistas sus primeros poemas, que fueron reunidos en 1881 en Poemas. Al año siguiente emprendió un viaje a Estados Unidos, donde ofreció una serie de conferencias sobre su teoría acerca de la filosofía estética, que defendía la idea del «arte por el arte» y en la cual sentaba las bases de lo que posteriormente dio en llamarse dandismo.
A su vuelta, Oscar Wilde hizo lo propio en universidades y centros culturales británicos, donde fue excepcionalmente bien recibido. También lo fue en Francia, país que visitó en 1883 y en el cual entabló amistad con Verlaine y otros escritores de la época. En 1884 contrajo matrimonio con Constance Lloyd, que le dio dos hijos, los cuales rechazarían el apellido paterno tras los acontecimientos de 1895.
Entre 1887 y 1889 editó una revista femenina, Woman's World, y en 1888 publicó un libro de cuentos, El príncipe feliz, cuya buena acogida motivó la publicación, en 1891, de varias de sus obras, entre ellas El crimen de lord Arthur Saville. El éxito de Wilde se basaba en el ingenio punzante y epigramático que derrochaba en sus obras, dedicadas casi siempre a fustigar las hipocresías de sus contemporáneos. También se reeditó en libro una narración publicada anteriormente en forma de fascículos, El retrato de Dorian Gray, la única novela de Wilde, cuya autoría le reportó feroces críticas desde sectores puritanos y conservadores debido a su tergiversación del tema de Fausto.
No disminuyó, sin embargo, su popularidad como dramaturgo, que se acrecentó con obras como Salomé (1891), escrita en francés, o La importancia de llamarse Ernesto (1895), obras de diálogos vivos y cargados de ironía; la primera de ellas fue estrenada por la célebre actriz Sarah Bernhardt en 1894. Su éxito, sin embargo, se vio truncado en 1895, cuando el marqués de Queenberry inició una campaña de difamación en periódicos y revistas acusándolo de homosexual. Wilde, por su parte, intentó defenderse con un proceso difamatorio contra Queenberry, aunque sin resultados, pues las pruebas presentadas por el marqués daban evidencia de hechos que podían ser juzgados a la luz de la Criminal Amendement Act.
El 27 de mayo de 1895, Oscar Wilde fue condenado a dos años de prisión y trabajos forzados. Las numerosas presiones y peticiones de clemencia efectuadas desde sectores progresistas y desde varios de los más importantes círculos literarios europeos no fueron escuchadas, y el escritor se vio obligado a cumplir por entero la pena. Enviado a Wandsworth y Reading, donde redactó la posteriormente aclamada Balada de la cárcel de Reading, la sentencia supuso la pérdida de todo aquello que había conseguido durante sus años de gloria.
Recobrada la libertad, cambió de nombre y apellido (adoptó los de Sebastian Melmoth) y emigró a París, donde permaneció hasta su muerte. Sus últimos años de vida se caracterizaron por la fragilidad económica, los quebrantos de salud, los problemas derivados de su afición a la bebida y un acercamiento de última hora al catolicismo. Sólo póstumamente sus obras volvieron a representarse y a editarse. En 1906, Richard Strauss puso música a su drama Salomé, y con el paso de los años se tradujo a varias lenguas la práctica totalidad de su producción literaria.
Había una vez un leñador y su esposa que vivían en el bosque en una humilde cabaña con sus dos hijos, Hänsel y Gretel. Trabajaban mucho para darles de comer pero nunca ganaban lo suficiente. Un día viendo que ya no eran capaces de alimentarlos y que los niños pasaban mucha hambre, el matrimonio se sentó a la mesa y amargamente tuvo que tomar una decisión.
- No podemos hacer otra cosa. Los dejaremos en el bosque con la esperanza de que alguien de buen corazón y mejor situación que nosotros pueda hacerse cargo de ellos, dijo la madre.
Los niños, que no podían dormir de hambre que tenían, oyeron toda la conversación y comenzaron a llorar en cuanto supieron el final que les esperaba. Hänsel, el niño, dijo a su hermana: - No te preocupes. Encontraré la forma de regresar a casa. Confía en mí.
Así que al día siguiente fueron los cuatro al bosque, los niños se quedaron junto a una hoguera y no tardaron en quedarse dormidos. Cuando despertaron no había rastro de sus padres y la pequeña Gretel empezó a llorar.
- No llores Hänsel. He ido dejando trocitos de pan a lo largo de todo el camino. Sólo tenemos que esperar a que la Luna salga y podremos ver el camino que nos llevará a casa.
Pero la Luna salió y no había rastro de los trozos de pan: se los habían comido las palomas.
Así que los niños anduvieron perdidos por el bosque hasta que estuvieron exhaustos y no pudieron dar un paso más del hambre que tenían. Justo entonces, se encontraron con una casa de ensueño hecha de pan y cubierta de bizcocho y cuyas ventanas eran de azúcar. Tenían tanta hambre, que enseguida se lanzaron a comer sobre ella. De repente se abrió la puerta de la casa y salió de ella una vieja que parecía amable.
- Anda, entrad dentro y os prepararé algo muy rico.
La vieja les dio de comer y les ofreció una cama en la que dormir. Pero pese a su bondad, había algo raro en ella.
Por la mañana temprano, cogió a Hänsel y lo encerró en el establo mientras el pobre no dejaba de gritar.
- ¡Aquí te quedarás hasta que engordes!, le dijo
Con muy malos modos despertó a su hermana y le dijo que fuese a por agua para preparar algo de comer, pues su hermano debía engordar cuanto antes para poder comérselo. La pequeña Gretel se dio cuenta entonces de que no era una vieja, sino una malvada bruja.
Pasaban los días y la bruja se impacientaba porque no veía engordar a Hänsel, ya que este cuando le decía que le mostrara un dedo para ver si había engordado, siempre la engañaba con un huesecillo aprovechándose de su ceguera.
De modo un día la bruja se cansó y decidió no esperar más.
- ¡Gretel, prepara el horno que vas a amasar pan! ordenó a la niña.
La niña se imaginó algo terrible, y supo que en cuanto se despistara la bruja la arrojaría dentro del horno.
- No sé cómo se hace - dijo la niña - ¡Niña tonta! ¡Quita del medio!
Pero cuando la bruja metió la cabeza dentro del horno, la pequeña le dio un buen empujón y cerró la puerta. Acto seguido corrió hasta el establo para liberar a su hermano.
Los dos pequeños se abrazaron y lloraron de alegría al ver que habían salido vivos de aquella horrible situación. Estaban a punto de marcharse cuando se les ocurrió echar un vistazo por la casa de la bruja y, ¡qué sorpresa! Encontraron cajas llenas de perlas y piedras preciosas, así que se llenaron los bolsillos y se dispusieron a volver a casa.
Pero cuando llegaron al río y vieron que no había ni una tabla ni una barquita para cruzarlos creyeron que no lo lograrían. Menos mal que por allí pasó un gentil pato y les ayudó amablemente a cruzar el río.
Al otro lado de la orilla, continuaron corriendo hasta que vieron a lo lejos la casa de sus padres, quienes se alegraron muchísimo cuando los vieron aparecer, y más aún, cuando vieron lo que traían escondido en sus bolsillos. En ese instante supieron que vivirían el resto de sus días felices los cuatro y sin pasar penuria alguna.
• Nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, Polonia. • Murió el 4 de julio de 1934 en Passy, Francia.
Marie Curie es, sin duda, la científica más conocida del siglo XX. Pionera, junto a su marido Pierre Curie, en el estudio de la radioactividad fue la primera mujer en recibir un Premio Nobel y, hasta la fecha, la única persona que ha recibido dos Premios Nobel en distintas disciplinas científicas (Física y Química). Descubrió los elementos Radio y Polonio iniciando las investigaciones en radioactividad, fundamentales en el estudio de la estructura atómica de la materia y con aplicaciones en medicina y otras disciplinas.
Biografía
La infancia de esta gran científica transcurrió en Varsovia, en el seno de una familia de maestros, donde era la menor de cinco hermanos. Su padre, al igual que su abuelo, era profesor de Física y Matemáticas y su madre también se dedicaba a la docencia.
Desde niña, mostró gran interés y capacidad para estudiar. Su sueño era hacer una carrera universitaria, algo impensable para una mujer en Polonia en aquella época. El fallecimiento de su madre y de su hermana mayor afectó mucho a Marie pero aún así no abandonó su idea de estudiar.
Con los ahorros obtenidos trabajando como institutriz, en 1891 se instala en París y se matricula en la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad de La Sorbona, licenciándose en 1893 en Física y un año después en Matemáticas.
Ese mismo año conoce al que será su marido, y compañero en sus investigaciones, Pierre Curie. Juntos comienzan a investigar materiales radiactivos y en 1898 descubren dos elementos nuevos que llamarán Polonio y Radio y llegan a la conclusión de que la radioactividad reside en los átomos del elemento. Su generosa vocación científica les llevó a la renuncia de patentar sus descubrimientos, lo cual les hubiese beneficiado económicamente, puesto que consideraban que eran patrimonio de la humanidad. Aunque Pierre falleció diez años después de estar casados, ella continuó sus investigaciones. Le fue concedida la Cátedra que había ocupado su marido y su pasión por la ciencia no se vería mermada nunca.
Su sentido generoso de la vida y de la ciencia la llevó, junto con su hija mayor Irene Joliot Curie, a establecer un servicio radiológico portátil durante la Primera Guerra Mundial, transportando ellas mismas los equipos para hacer radiografías a los heridos. También sus tres visitas a España, en especial la última a la Residencia de Estudiantes en 1933, justo un año antes de su fallecimiento.
Principales obras
• Tratado sobre la radiactividad, 1910.
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